La vida superflua 12
“Por eso Kafka escribe un diario, para volver a leer las conexiones que no ha visto al vivir. Podríamos decir que escribe su Diario para leer desplazado el sentido en otro lugar. Solo entiende lo que ha vivido, o lo que está por vivir, cuando está escrito. No se narra para recordar, sino para hacer ver. Para hacer visible las conexiones, los gestos, los lugares, la disposición de los cuerpos”. Ricardo Piglia (El último lector)
Lunes, veintisiete de abril de dos mil veintiséis
Son las doce y media de la mañana (no he comido todavía); cuando lo haga, ya será la tarde.
A esta hora, según una página de estadísticas (de dudosa eficacia) de entradas en mi web, es decir, mi diario (mi web, aunque con otros contenidos, para mí solo es el diario), me informa que solo ha entrado un chino. Nadie sabe quién es el chino y nunca se sabrá (no sé quiénes entran en mi web, ni falta que hace porque no escribo y fotografío para un chino anónimo o para cualquier otro ser vivo). Lo hago para no morir mañana por asfixia (estoy conectado al diario mediante un respirador, en una sala de cuidados intensivos que es mi clausura). Tampoco me importaría que ni siquiera el chino me visite. Lo único importante es el mecanismo y mi voluntad funcionen. Nada más.
Y hablando de chinos y China, ahora me acuerdo de que (Naty y yo) viajamos a China desde el uno al quince de agosto de dos mil dieciocho. Entramos por Pekín y salimos por Hong Kong, pasando por varios lugares de sumo interés, tanto ciudades como entornos naturales; aparte de la gran ciudad de Shanghái (24 millones de habitantes). Dispusimos de transportes y guías privados para desplazarnos a distintos sitios; aparte de varios trenes de larga distancia por nuestra cuenta (Pekín-Xi’an en tren 1.144 Km, por ejemplo, y algunos otros). Un viaje en óptimas condiciones, que en ese momento nos pudimos permitir.
Me pregunto: ¿tiene algún encaje la cita que he traído hoy al diario con aquella experiencia? Me temo que no. En ese mismo año traje al diario el relato del viaje, del que ya no me acuerdo, y eso hace que me pregunte: tiene algún propósito llevar el diario aparte de la terapia ocupacional que solo me sirve para estos minutos de escritura (son las 17:09 y el diario de hoy solo lo ha visitado el chino solitario, probablemente, otro suicida); luego entre la actitud de Kafka y la mía hay distancias siderales de intensidad e interés vivencial. Por cierto, entre ayer y hoy veré dos películas sobre Kafka, que espero contar.
Temo que el diario no alcance la excelencia y provechosa eficacia porque no consigo integrar mis hechos en mi bagaje vital, cultural y hasta psicoanalítico, por no decir espiritual porque me suena pretencioso. Olvido todo porque carezco de la capacidad de establecer conexiones adecuadas entre lo que vivo y lo que asimilo. Entonces, sospecho, que da igual que viva o que no, porque apenas sirve de nada ni a mí ni a nadie.
La Fotografía: Montaña Tianzishan, Zhangjiajie, en la provincia china de Hunan, cerca del Valle Suoxi, en el centro sur de China. Las montañas son de piedra arenisca de cuarzo y se formaron hace unos 400 millones de años a través de patrones ascendentes irregulares de la corteza terrestre, y con unos 318 millones de años de erosión se formaron las montañas en su aspecto actual.[] Esta formación geológica pertenece al Nuevo Cataisiano (Wikipedia). Todas las fotografías de aquel viaje las realicé en soporte analógico, con mis pesadas cámaras que llevé en mi maleta rodante por toda China. Quizá el chino solitario que ha entrado hoy en mi diario viva en esas recónditas montañas, tan bellas y para mí olvidables. Me gustaría que fuera así.