ALGUNAS RAZONES PARA ESTAR AQUI
Antes:
procedo de un lugar donde los juegos eran silenciosos, los alacranes dormían bajo las piedras y las culebras se deslizaban entre malas hierbas. No había tesoros escondidos.
Elegí la fotografía y comencé a convivir con ella en 1977. Siempre he creído que el hombre necesita un lenguaje que dignifique su paso por la vida. Un soporte para desentrañar misterios, responder preguntas, verter sueños y lágrimas. A mi, además, me ayuda a crearme un sitio en el tiempo.
Mis imágenes y mis escritos (o al revés), son el resultado del ejercicio de la mirada como forma de expresión. Se encuentran y bifurcan en varios campos:
El paso del tiempo; las presencias que impregnan las ausencias, o quizás al contrario; la ficción que puede encerrar cualquier "verdad"; los mudos paisajes que resuenan; los encuentros inesperados donde se entrevé el lado desconocido de lo conocido; la percepción del infinito que puede sugerir lo finito. Algunas cosas más, o menos.
Fotografío y...
“Escribo para hacer visible el misterio de las cosas. Escribo para ser. Escribo sin motivo”. Vergílio Ferreira
En 1979 expuse por primera vez en la galería Redor-Canon, Madrid, y, en ese justo momento creí que tenía un futuro reservado en el Olimpo artístico. Luego se me pasó. A lo largo de los años he realizado otras exposiciones, algunos Diaporamas, colaborado en algunas Publicaciones, en fin, lo de siempre. No se puede decir que mi “currículo” sea largo, largo, largo; pero tampoco me ha hecho falta para hacer lo que más me ha importado: fotografiar y escribir lo que me ha dado la gana.
Sobre mi vida pública poco se puede decir. Sobre la privada sólo me interesa a mí y a los míos (y no todo).
Ahora:
fotografío (cada vez más), escribo (también cada vez más). Fotografía y escritura se celebran, más o menos, en el mismo rincón.
Luego:
no sé. Sospecho que seguiré fotografiando y escribiendo. No creo que decaiga mi interés por ambos lenguajes. Es absolutamente inevitable “hacer” cuando estás abocado a ello.
P.S. No es esencial lo que pase en las afueras, allí dónde se oyen los murmullos. Todo se reduce a una sola cosa: “hacer lo que debes”
pepe fuentes
2007